Ezio D’Agostino

NEOs

 

Durante siglos Luxemburgo fue un país muy pobre a pesar de poseer las reservas de hierro más grandes del planeta. Sin embargo, la calidad del hierro era baja debido a su alto contenido en fósforo, lo que impedía su utilización. En 1877 Sidney Thomas patentó un sistema para separar el hierro del fósforo, un descubrimiento que permitió a Luxemburgo desarrollar una importante industria metalúrgica. Pocos años después destacaba como el mayor exportador de acero del mundo hasta que estalló la crisis de 1970. Entonces Luxemburgo decidió cambiar su modelo económico e inaugurar un nuevo ciclo basado en los servicios financieros, lo que lo convirtió en el segundo país más rico del mundo. Ante el temor de una nueva crisis financiera, en 2016 el gobierno comenzó a buscar una alternativa en la explotación de recursos minerales procedentes de asteroides y objetos cercanos a la Tierra. En NEOs el fotógrafo italiano reflexiona sobre el proceso de desmaterialización de la riqueza en este país. A través de imágenes abstractas y futuristas, D’Agostino ofrece un viaje visual a un espacio capitalista que está por llegar.